Fotografía

Cochecitos


 


En 1992 llegué a trabajar de Asistente de Cámara para noticieros nacionales y la oficina estaba ubicada en el centro de Medellín, en la calle Bolívar entre Caracas con Maracaibo y todas las tardes tenía que caminar con una pesada casetera de formato ¾ hasta Telecom para enviar el material grabado de las noticias del día; en ese entonces de bombas y asesinatos de Policías era el pan cotidiano de la guerra que se vivía por la violencia del narcotráfico en los noventa.

El recorrido hacia Telecom tenía que ser a mil, por seguridad y para llegar a tiempo y enviar vía microondas lo grabado. Salía del edificio las Acacias en dirección sur pasando por el hotel Nutibara, el Portacomidas, luego el Parque Berrío, el banco de la República y listo en la esquina estaba Nicolás con el cable de BNC para conectar la casetera Sony BY-110.

Este recorrido era muy azaroso y casi siempre me tocaba ver los vendedores ambulantes corriendo con sus manteles llenos de mercancías y la fuerza pública persiguiéndolos para que no vendieran en la calle pues se veía feo y decían que eran ladrones disfrazados de vendedores. Vendían de todo; agua, mango biche, zapatos, aguacates, libros piratas, gafas oscuras, entre otros.

Siempre fue conflictivo la relación entre el comercio informal y la administración municipal, poco a poco empecé a ver cochecitos de Bebe adaptados para vender tinto, dulces, mazamorra, etc. Me causó curiosidad tan maravillosa y útil idea. Poder seguir vendiendo sus productos y tener movilidad por si aparecían los señores que cuidaban el espacio público y que tenían como misión mantener los andenes vacíos.

Tomé las fotos en compañía del profesor Alemán Hans Huneke y el Pintor Javier Álvarez dos fines de semana, con una cámara panorámica que me prestó Juan Uribe llamada XPan-1 de Hasselblad y un lente 45mm, con película Ilford 400iso.